miércoles, 22 de junio de 2011

El escritor José Jiménez Lozano, premiado en Madrigal de las Altas Torres


El escritor abulense y Premio Cervantes José Jiménez Lozano (Langa, 1930) y el sacerdote Aurelio Sánchez recogerán, el próximo 16 de julio en la capilla del Santísimo Cristo de las Injurias de Madrigal de las Altas Torres (Ávila) el Premio 'Amigo de Madrigal', que organiza la asociación del mismo nombre.


Según informa la Asociación 'Amigos de Madrigal' en su página web, se concede el Premio 'Amigo de Madrigal' en su tercera edición a Jiménez Lozano y a Sánchez en reconocimiento a su labor «para el desarrollo, difusión y promoción de Madrigal de las Altas Torres», informa cal.


Del primero destacan su contribución para dar a conocer el nombre de la villa abulense, "hecho que simboliza como nadie Jiménez Lozano, que se entregó a ensalzar las grandezas de Castilla, y Madrigal en particular". Ponen como ejemplo sus obras 'Guía espiritual de Castilla', 'Fray Luis de León' (Vidas literarias) y la guía histórico-artística del Monasterio de Gracia de Madrigal en su primera edición.


El prolijo escritor, nacido en Langa (Ávila) "une su destino una vez más con la histórica villa de Madrigal, por la que siente una especial predilección y cariño", destacan.


Jiménez Lozano ha recibido numerosos premios por su trayectoria literaria y periodística, entre ellos el Premio de la Crítica (1987), el Premio de Castilla y León (1988), el Premio Nacional de las Letras (1992), el Premio Luca de Tena de Periodismo (1994), la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (1998), el Premio Nacional de Periodismo 'Miguel Delibes' (2000) y el Premio Cervantes (2002).


Asimismo, se premia en esta tercera edición al sacerdote Aurelio Sánchez Jiménez, quien ejerció de párroco en Madrigal desde mediados de los años 60 hasta 1991. Además de su actividad pastoral, se posicionó desde el principio a favor de la cultura y la preservación del patrimonio. Difundió las figuras de Isabel la Católica, Vasco de Quiroga, el Tostado, Catalina de Cristo, y muy en especial Fray Luis de León, al cual dedicó sus esfuerzos en la celebración del cuarto centenario de su muerte en Madrigal (1591-1991).


También restauró las iglesias del Cristo y Santa María, «hechos que se grabaron en la memoria de los madrigaleños y por los que siempre le estarán agradecidos de corazón».
 
Fuente: El Norte de Castilla

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